jueves, 29 de octubre de 2009

Yala vuelve a casa


Ya hace unas semanas que nuestra Yala está otra vez en casa. Pasa 6 meses aquí con nosotros y 6 meses en una casita de campo en Lleida con los papis de Antonio. Lógicamente allí está mejor, más espacio, aire, vida...pero no se puede negar que a veces parece reclamar el cautiverio tan sólo por estar cerca de su querido Antonio al que adora. Cuando lo mira le salen corazoncitos de los ojos como en los dibujos animados (yo los veo), sólo hace falta ver un poco más allá de lo físico y palpable, y da la sensación de que no le importa volver a casa en cualquier momento nada más que por estar a su lado... qué historia de amor más bonita! jejeje!
Ahora hay que ponerla al día con las vacunas y darle un buen baño, que se ha traído todo el polvo y la porquería campestre que ha podido, será para tampoco echarla de menos?
Hoy tengo el día "libre" (no tengo clases aunque tengo que estudiar) y he aprovechado el madrugón para pensar (Yala a veces llora si Antonio se va muy temprano y hoy a las 6:00h me ha despertado y ya no ha habido manera de volver a dormir). Pensando, pensando, me ha parecido buena idea presentar a esta preciosidad en nuestro blog ya que también es parte de esta familia que espero pronto tenga 4 componentes.

miércoles, 14 de octubre de 2009

¿Qué es adoptar?

"(...) A veces se oye decir que los adultos que adoptan son muy generosos y que tienen gran capacidad para dar estima; se entiende también que entonces el menor reaccionará con agradecimiento y con afecto delante de las atenciones de estos padres que le han rescatado de su vida anterior, tan penosa. Ninguno de estos supuestos son ciertos y, si ésta es la expectativa de los adultos que adoptan, probablemente no se comprenderán los probemas que puedan surgir en el trato diario.
La adopción no se basa en la generosidad , la solidaridad o el altruismo; los padres que quieren adoptar no son una ONG. Se llega a la adopción por un deseo de ser padres, por la ilusión de cuidar y educar a un niño y de desarrollar esta área de la afectividad, la parentalidad (...)."
La adopción implica: "aceptar que el hijo tiene un origen diferente al de los padres", "tiene una historia previa", "implica también aceptar que el hijo tendrá unas necesidades de adaptación", "implica captar cómo le pueden haber afectado las condiciones de vida que ha tenido hasta el momento de la adopción..."
"Como dice Soulé (2000): 'Aceptar a un niño como hijo es un proceso que se hace poco a poco, en el trato cotidiano. Los padres que cuidan para la vida son los únicos y verdaderos padres'."

Libro: "Adopción y vínculo familiar" Vinyet Mirabent. Helena Ricart. Ediciones Paidós.

martes, 13 de octubre de 2009

Nueva noticia

Hace ya casi 2 semanas que acudimos a la primera reunión de futuros padres de nuestra ECAI. Han pasado los días sin poder escribir ni pràcticamente pensar (estoy liadísima) y hoy he decidido "relajarme", si es que puedo, de todo el trabajo de la universidad que me ahoga.
La reunión estuvo bien, yo diría que muy bien, y extraigo de ella todo lo positivo que puedo extraer y con eso me quedo. Una de las cosas que sí nos inquietó fue la noticia de que por una serie de cambios en las administraciones etíopes, podría ser que retomaran el tema de exigir 2 años de matrimonio para poder adoptar allí. No se nos confirmó nada en ese momento, sólo se expuso como posibilidad más real que hace unas semanas (teníamos entendido que era algo que se decía desde hacía años pero no era vigente ni sabían si llegaría a serlo). La semana pasada se nos confirmó lo que temíamos. A partir de ahora se exigirá haber cumplido 2 años de matrimonio en el momento de la adopción, al menos 1 año y medio en el momento de la asignación que asegurarán esos 2 años cuando el pequeño esté con sus nuevos papis.
De pensar que todo sería mucho más rápido de lo que creíamos a saber que quizás se retrase un poco, aunque si nos ponemos a contar no creemos que se nos vaya a retrasar demasiado, sólo un poco. Es lo que tiene este proceso, un montón de altibajos que te obligan a desengancharte de vez en cuando para vivir con más tranquilidad hasta que ese momento llegue.