miércoles, 31 de marzo de 2010

Algunos paseos por Addis

No salimos demasiado del hotel en esos 6 días en los que permanecimos en Addis Abeba, pero algo sí; lo suficiente para ver los establecimientos y la gente en las calles.
El primer "paseo" que dimos sólo las mujeres, es decir, yo y la otra chica (sólo viajamos 2 parejas) fue al 'Mercatto' y a la 'Piazza'. Esperaba encontrarme un gran mercado con mil colores y olores a especias; gente vendiendo y comprando, paseando; en lugar de eso, por primera vez en mi vida fui consciente de la suerte que tenemos. Así lo he expresado desde entonces y así lo expreso en esta entrada, tal cual, no puedo hacerlo de otra manera. Tuve una sensación indescriptible. Imagino que, en parte, fruto de mi estado de sensibilidad extrema en esos días, pero también por haber visto la pobreza tan cerca de mí (tanto como nunca antes la había visto), por haberme sentido una auténtica reina paseando en un Rolls Royce, mientras me transportaba en un destartalado taxi. Eso sentí. En posteriores "paseos" volví a sentir cosas parecidas... vi mujeres sentadas en el suelo con niños a su espalda mientras esperaban que alguien, a la puerta de un centro religioso, les ofreciera algo que les sirviera para seguir viviendo, gente trabajando bajo el sol, cargando quilos de metal descalzos o picando el asfalto, también descalzos, ancianos mirando por la ventana de ese taxi, saludándonos, como si fuéramos alguien importante, mientras yo me sentía la persona más horrible y la más afortunada al mismo tiempo. No puedo hablar de culpabilidad, porque no es eso lo que sentí, pero sí me sentí MAL, mal con mayúsculas, por tener tanto y no poder hacer nada.
He creído conveniente desnudarme así en esta entrada, porque también pensé en aquel momento que todas las personas en el "primer mundo" deberían tener la posibilidad de dar ese paseo que yo dí... La fortuna nos toca a algunos sólo por nacer en un lugar y en un momento determinados; mientrastanto, siguen existiendo paisajes semejantes a aquél en muchos lugares del globo.

martes, 23 de marzo de 2010

Encuentro

Lo cierto es que no sé por donde empezar, contaría un montón de cosas. Intentaré hacerlo hoy, mientras mi pequeño Gezu va i viene de la habitación para enseñarme como dibuja al papi, a la mami y a Gezu mismo (jolín, cómo me ha emocionado un simple garabato con 2 piernas y 2 puntos por ojos).
El viaje de ida fue largo y pesado, pero mucho menos que el de vuelta, del que llegamos completamente derrotados. Después de horas de vuelo y carreras por el aeropuerto aterrizamos en Addis, a las 19:40 aproximadamente con media hora de retraso. Entonces llamamos a la persona que nos tenía que recibir (y acompañar durante toda nuestra estancia en Etiopía, E.) y esperamos mientras llegaba tomando un té en un bar del aeropuerto. No hay mucho que contar sobre nuestra llegada al hotel y nuestro acomodamiento para descansar, pensando que a la mañana siguiente conoceríamos a nuestro hijo y ya nunca nos separaríamos de él.
En ningún momento estuve demasiado nerviosa ni pensé que no iba a dormir, y así fue. Estábamos cansados y dormimos tranquilos.
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Por la mañana despertamos bastante pronto y bajamos a desayunar. No estaba nerviosa... pero esperamos un ratito a la otra pareja (M. y P.), en el restaurante... y mientras esperaba y los minutos pasaban, comencé a sentir cierta intranquilidad. Quería desayunar, moverme por el hotel y hacer pasar el tiempo... Habíamos quedado a las 10:00 pero pasaron las 10:00, las 10:30, las 11:00 y sobre las 11:30, más o menos llego un coche cuyo sonido nuestro acompañante, E., reconoció al momento; dijo "Ahí están. No salgais, ellos entrarán".
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La hija de M. y P. venía dormidita en el coche y E. la entró en brazos. De la mano de la cuidadora que los traía entró nuestro Gezahegn. Cuando lo ví aparecer por la puerta tuve la sensación de que era más pequeño de lo que me había parecido en las fotos... lo vi tan pequeño... Entonces nos miró y se acercó a nosotros; le saludamos y le entregamos la pelota diciendo su nombre. Sin querer agobiarle le hicimos saber que queríamos jugar con la pelota y con él y accedió a jugar, primero con las manos y después con el pie. Después miramos los peces y jugamos con globos y comenzó a reir enseguida. Pasamos la mañana jugando, después comimos e hicimos la siesta. De ahí en adelante todo fue sobre ruedas y hemos ido conociéndonos poco a poco, primero durante esa semana en Addis y después en casa. Y ha ido todo tan bien en cuanto a nuestra relación y a nuestra adaptación en familia que me parece increíble.

He escrito esta entrada en varias etapas... Ahora la acabo mientras Gezu duerme la siesta. El próximo día explicaré cositas sobre lo que pude ver de Addis, el hotel, la gente, etc.

domingo, 21 de marzo de 2010

Ya estamos en casa!


Uffff! No creo que pueda explicarse en un blog nuestra experiencia, pero intentaré explicar cositas poco a poco.
La verdad es que íbamos preparados para todo, para cualquier reacción de Gezu (diminutivo de Gezahegn) pero el encuentro fue bastante bien, y también el resto de días que pasamos en el maravilloso país de origen de nuestro hijo. Y digo maravilloso porque así lo sentimos en nuestro corazón, por su gente, su música, sus olores, sus colores y sabores.
Contaría un millón de cosas. Recuerdo perfectamente lo que sentí al verlo entrar en el hall del hotel de la manita con su cuidadora, cómo nos miraba y cómo le hablábamos, cómo cogió la pelota que le habíamos traído desde tan lejos y cómo jugamos con ella, cómo miramos los peces de la pecera, cómo jugamos después con un globo, le encanta jugar con globos.
Fue un precioso encuentro y nuestra relación ha ido afianzándose poco a poco durante esta semana en Addis, hasta el punto de que podemos decir que al llegar a casa no extrañó nada... estando con nosotros está relajado, sonriente y hablador. Pensábamos hacerlo de forma muy paulatina pero ya ha conocido a toda la familia (iaios, ti@s y prim@s, claro) porque así hemos percibido que podíamos hacerlo.
Intentaré escribir un poquito más mañana, ahora estoy cansada... tantas emociones...

Un beso, y gracias por estar al otro lado.

viernes, 12 de marzo de 2010

El viaje de nuestra vida

Quedan exactamente 14 horas para que despegue ese avión que nos llevará hasta nuestro hijo, Gezahegn. No voy a intentar describir lo que eso significa para nosotros, lo conscientes que somos de lo que vamos a vivir, desde ahora y para el resto de nuestras vidas.
Hace pocos días, el lunes pasado, recibimos un video, regalo de nuestros compañeros de viaje, en el que podemos ver la casa de acogida y en el buscamos y escudriñamos cada rincón de esas imágenes para reconocer a nuestro peque. He de decir que, cuando pusimos el video, pensé que no lo reconoceríamos; tantos niños de edades muy parecidas, iba a ser difícil. Pero cuando su preciosa carita fue registrada por esa máquina, cuando nos fue mostrada casi en segundo plano... los dos gritamos a la vez "Ese es!". Lo reconocimos al instante sin ninguna duda; reconocimos esa preciosa sonrisa y esa mirada que nos ha robado el corazón. Como dijo una buena amiga bloguera, es un gran regalo, no sólo para nosotros, sino también para él, un regalo único que vamos a guardar como un gran tesoro.
Ahora andamos locos con las maletas; la compañía aérea nos permite sólo 8 kg en el equipaje de mano y jamás pensé que se me haría tan justo ese peso... si mi monedero ya pesa 1 kg!!!!! (bueno, soy una exagerada, sí). Hemos pesado las maletas un millón de veces, hemos vaciado y vuelto a llenar cada una de ellas otras tantas y hasta hemos discutido por lo que es y lo que no es imprescindible. ¿Quién cree que la pelota que ayer le compré para nuestro encuentro no es tan importante? Es lo más importante, en el aeropuerto no venderán pelotas tan bonitas y sobretodo la que yo he elegido para él...
Ya os podeis imaginar el semicaos que tenemos montado. Ahora sólo cabe esperar estas poquitas horas que nos separan de nuestro hijo y vivir las siguientes de manera intensa para que queden grabadas en nuestra memoria para siempre.
Nos leemos a la vuelta.

lunes, 8 de marzo de 2010

5 días, nada más




días para coger ese avión, para iniciar ese viaje tan importante. Aquí estoy, intentando pasar un día normal, con mis experimentos en la Universidad, pensando qué voy a comer hoy y a qué hora llegaré a casa... como si nada especial estuviera a punto de sucedernos. Pero como bien he dicho, sólo lo intento, aunque lo que realmente se me antoja es no trabajar y no atender a ninguna otra cosa que no sea nosotros, nuestro niño, nuestro viaje. Pienso en qué voy a meter en la maleta, aunque ni siquiera la hemos abierto aún; en qué nos falta por comprar y preparar porque, cuando parece que ya lo tienes todo bien atado, te das cuenta de que todavía faltan cosas y ahora sí creo que los días van a pasar más rápido... 5 días, nada más.
Esta tarde tenemos la reunión con nuestra ECAI en la que nos darán más detalles sobre el viaje e imagino nos orientarán sobre qué llevar, sobre cómo trancurrirá nuestra estancia allí, sobre qué podemos y tenemos que hacer en esos 6 días maravillosos en Addis Abeba. Aunque ya tenemos una información que esperábamos para esta reunión y que nos ha sido adelantada. Montse y Pedro (de La Rioja) viajarán con nosotros para conocer a su preciosa pequeña. Son curiosas estas relaciones cibernéticas que nos permiten los blogs; estos puntos de encuentro mágicos en los que, sin conocernos, nos conocemos...