sábado, 29 de mayo de 2010

MI mama

Ayer pasamos un precioso día juntos. Por la mañana tenía que ir a la Universidad a hacer un trabajo, pero volví a casa a la hora de comer. Comimos e hicimos la siesta (lo de hicimos es un decir, claro). Por la tarde, me sentía totalmente amuermada; era uno de esos días en los que te cuesta hasta levantarte del sofá, así que pegué un salto y dije, vamos a dar un paseo ¿Dónde? no lo sé, pero tengo que moverme o me convertiré en piedra...
Así salimos los tres sin rumbo fijo a pasear. No hicimos nada especial, sólo paseamos y después decidimos ir a cenar bien temprano a un sitio de tapeo al que vamos a menudo. Pues nos lo pasamos en grande; tuvimos uno de esos ratos divertidos en los que nos reimos de cualquier cosa. Gezu cada día nos arranca una sonrisa pero es que ayer nos arrancó auténticas carcajadas, haciendo imitaciones y soltando frases increíbles para el poco tiempo que lleva conviviendo con el castellano (el catalán ya llegará). He pensado echarme un bloc al bolso para apuntar todas las cosas que dice, porque luego se me olvidan y me da mucha rabia no poderlas explicar.
Además, compramos la película de Alicia en el país de las maravillas, yo la vi miles de veces cuando era pequeña, me la sabía de memoria y quería tenerla, pero ahora tengo la excusa de comprarla para mi hijo, jejeje. Cuando llegamos a casa la pusimos un ratito y hoy hemos visto el resto. Él quería volver a verla en cuanto ha acabado pero he preferido no quemarla... ya tendremos tiempo de verla y reverla.


Gezu lleva unos cuantos días muyyyyy madrero... Vamos que repite una y otra vez "MI mama" mientras me señala o cuando hay alguien en casa. Cuando Antonio me da un beso o un abrazo se avalanza sobre nosotros, más concretamente sobre mí, y me abraza y me da besos y vuelve a repetir "MI mama" porque la mama del papa es la yaya María... y cada uno tiene la suya. Lleva unos días en los que no quiere separarse de mí, ni quiere que me vaya a la Uni, ni a coger algo en el supermercado a dos estanterías más allá sin cogerse de mi mano. Lleva unos días en los que se engancha de mi cuello y me mira con esa mirada que sólo los recientemente enamorados saben mirar. Yo estoy encantada, la verdad; entiendo cual es su momento e intento comprender por qué lo hace y darle lo que él necesita. Nunca había dado ni recibido tantísimos besos... soy un poco despegada, pero mi niño... ¡eso es otra cosa! (ahora, mientras escribo, me da besos en el codo!!!)
¿Será el niño más bonito que hay sobre la Tierra?

martes, 18 de mayo de 2010

Día a día

Antes, el blog era un lugar donde estar más cerca de mi hijo y deseaba plasmar en él cada acontecimiento, cada paso, cada pensamiento... Ahora también quiero hacerlo pero el tiempo no da muchas oportunidades y paso todo el tiempo que puedo con Gezu. Para colmo, ahora estoy de exámenes y el tiempo se reduce aún más; aún así hoy cuelgo una entrada.

Han pasado muchas cosas desde la última, muchas importantes o sorprendentes para nosotros que vivimos al lado de nuestro pequeño cada día. Cualquier nuevo avance en su adaptación y, sobretodo, en su lenguaje nos hace sonreir e incluso reir a carcajadas en muchas ocasiones. Habla por los codos y entiende... yo diría que demasiado ;-)

Esta mañana hemos estado hablando de su vida, de cosas que recuerda; algunas confundidas, otras no lo sé, así que tengo que ir con cuidado pues no puedo creer a pies juntillas todo lo que me explica... además, el lenguaje aún se le queda corto y a veces es difícil entendernos... yo le ayudo, con lo poco que sé, y poco a poco vamos e iremos construyendo su pasado. Hoy no ha sido la primera vez; a veces me cuenta cosas y yo le pregunto sobre la marcha. Es muy difícil encontrar esa linea que separa hasta dónde quiere o necesita él llegar y hasta dónde quiero o necesito llegar yo. Por supuesto que lo más importante es no pasarse de su linea... aunque no lleguemos a la mía, pero a veces, como digo, es complicado. Pero cuando veo que cambia de tema o le requiere un esfuerzo extra seguir hablando, seguimos desayunando o jugando o paseando y se acaba la conversación.

En fín, lo importante es que le vemos feliz, que es un niño comprensivo, muy listo, con una fabulosa adaptación y nos ofrece todo el amor que cualquier persona puede desear.


PD: Julia, muchísima suerte hoy. Sabes que estaré pensando en vuestro juicio. Ánimo!

lunes, 3 de mayo de 2010

Su primera bici

Cuando esperábamos, muchas veces no sabía qué escribir en una entrada y no quería tener abandonado el blog demasiado tiempo. Ahora tampoco quiero abandonarlo y teniendo un montón de cosas que contar cada día, he de rebuscar los minutos para encontrar ese ratito en el que sentarme a escribir.
Este fin de semana ha sido especial para nosotros. Gezu ha aprendido a ir en bici (con cuatro ruedas, claro). Hacía al menos 3 semanas que habíamos estado en la casa de los padres de Antonio, en Lérida, donde había una bici para él, heredada de sus primos, que tuvimos que llevar a un taller de bicis, para una puesta a punto. En aquel momento, el pobre se quedó muy desilusionado cuando vió quedarse allí su bicicleta... tenía tanta ilusión por poder usarla... Como pudimos, le explicamos que aquel señor tenía que dejarla limpita (aún no conocía la palabra arreglar, ahora la conoce perfectamente bien, Gezu arregla un montón de cosas). Desde entonces, muchas noches me preguntaba por la bici y me decía "mañana bicicletas" y yo le explicaba que faltaban muchas mañanas para ir a por la bicicleta a lo que él me respondía "No... muchas mañanas no...". Después de muchos días así, por fín el miércoles pasado le dije "Hoy quedan 3 mañanas para ir a buscar la bici"; ya podeis imaginar su alegría, tanta que al día siguiente cuando me llamó por la mañana desde su camita, antes de ni siquiera abrir los ojos, me dijo: "Dos mañanas".
Finalmente el viernes, un día antes de lo previsto, fuimos a buscar su bici. No podeis imaginar su carita cuando vió aparecer al señor que arregla las bicis con la suya en las manos... No se puede pagar la emoción que imagino que sintió y eso me dió qué pensar. Pensé que es una pena que la sociedad en la que crecen nuestros niños desde hace unos años no les permite sentir esa ilusión, o al menos no durante demasiado tiempo. Y es que en parte es inevitable porque, por mucho que nos quejemos, vivimos muy muy bien. Mi hijo no tiene muchos juguetes, entre otras cosas porque no nos caben, pero también porque no queremos asediarle con un montón de juguetes. Con los que tiene ahora tiene bastante... lo que decía, al 90% de los juguetes que tiene no les hace ya ni caso. Se divierte más con una pelota o con un globo pero sobretodo se divierte y está más contento cuando juega con su padre y/o con su madre... para él, nada puede sustituir eso. Hasta este fin de semana, cuando se pasaba las horas montado en esa bici dando vueltas en un espacio de pocos metros, me venía a buscar dentro de la casa y me decía "Contigo", así que tenía que observarlo mientras hacía la vuelta ciclista a España en un patio con una bici de 4 ruedas... ;-)