lunes, 3 de mayo de 2010

Su primera bici

Cuando esperábamos, muchas veces no sabía qué escribir en una entrada y no quería tener abandonado el blog demasiado tiempo. Ahora tampoco quiero abandonarlo y teniendo un montón de cosas que contar cada día, he de rebuscar los minutos para encontrar ese ratito en el que sentarme a escribir.
Este fin de semana ha sido especial para nosotros. Gezu ha aprendido a ir en bici (con cuatro ruedas, claro). Hacía al menos 3 semanas que habíamos estado en la casa de los padres de Antonio, en Lérida, donde había una bici para él, heredada de sus primos, que tuvimos que llevar a un taller de bicis, para una puesta a punto. En aquel momento, el pobre se quedó muy desilusionado cuando vió quedarse allí su bicicleta... tenía tanta ilusión por poder usarla... Como pudimos, le explicamos que aquel señor tenía que dejarla limpita (aún no conocía la palabra arreglar, ahora la conoce perfectamente bien, Gezu arregla un montón de cosas). Desde entonces, muchas noches me preguntaba por la bici y me decía "mañana bicicletas" y yo le explicaba que faltaban muchas mañanas para ir a por la bicicleta a lo que él me respondía "No... muchas mañanas no...". Después de muchos días así, por fín el miércoles pasado le dije "Hoy quedan 3 mañanas para ir a buscar la bici"; ya podeis imaginar su alegría, tanta que al día siguiente cuando me llamó por la mañana desde su camita, antes de ni siquiera abrir los ojos, me dijo: "Dos mañanas".
Finalmente el viernes, un día antes de lo previsto, fuimos a buscar su bici. No podeis imaginar su carita cuando vió aparecer al señor que arregla las bicis con la suya en las manos... No se puede pagar la emoción que imagino que sintió y eso me dió qué pensar. Pensé que es una pena que la sociedad en la que crecen nuestros niños desde hace unos años no les permite sentir esa ilusión, o al menos no durante demasiado tiempo. Y es que en parte es inevitable porque, por mucho que nos quejemos, vivimos muy muy bien. Mi hijo no tiene muchos juguetes, entre otras cosas porque no nos caben, pero también porque no queremos asediarle con un montón de juguetes. Con los que tiene ahora tiene bastante... lo que decía, al 90% de los juguetes que tiene no les hace ya ni caso. Se divierte más con una pelota o con un globo pero sobretodo se divierte y está más contento cuando juega con su padre y/o con su madre... para él, nada puede sustituir eso. Hasta este fin de semana, cuando se pasaba las horas montado en esa bici dando vueltas en un espacio de pocos metros, me venía a buscar dentro de la casa y me decía "Contigo", así que tenía que observarlo mientras hacía la vuelta ciclista a España en un patio con una bici de 4 ruedas... ;-)

5 comentarios:

marta dijo...

Uy... cómo me suena la historia. Parece mentira que tengan esa memoria con las cosas que les ilusiona, y cómo aprenden a pasos de elefante...
Un besito para Gezu y sus papis...

muaks

Laura dijo...

Que momento de felicidad debistes sentir al ver esa emoción reflejada en su carita...
Disfrutadlo!
Laura.

Uge dijo...

Madre mía que emoción para él y para vosotros también!
Besos
Uge

julieta dijo...

Me emociona mucho leer las cosas que vives con el pequeño Gezu. Aún recuerdo cuando empezé a leerte y nos contabas los primeros pasitos para llegar a él y mírate ahora, dando vueltas tras tu nene que es un campeón del ciclismo etíope/español.
Un beso fuerte y gracias por hacer más llevadera mi espera hacia el "juicio final"

Carmen dijo...

Me hubiera gustado ver la cara de los padres viendo la de Gezu.... habría muchísima baba, no???
Que gusto da leeros saí de felices, con vuestro hijo.
Un beso
Carmen