sábado, 31 de julio de 2010

La bañerita


Hace unas semanas tuve una idea. En ese momento, aunque ya había llegado el verano y el calor, no teníamos mucho tiempo para playas y piscinas (más que nada por Gezu, a nosotros no nos gusta mucho la playa); aún estábamos con trabajo, exámenes, etc... Entonces recordé cómo mi madre nos metía en la bañera para refrescarnos cuando éramos pequeñas y pasábamos muchos ratitos jugando con el agua. Y recordé también una bañera pequeña de plástico que teníamos en casa, de esas para niños pequeños.
En casa tenemos ducha. Cambiamos la bañera vieja que teníamos por una ducha pocos meses antes de ser papis y en ese momento sólo pensé en el espacio y la funcionalidad que ganaríamos. Por supuesto también pensé en nuestro niño pero creí que podría divertirse de igual modo debajo de la ducha... qué inexperta.
Lo cierto es que cuando llegamos alucinaba, se hartaba de reír debajo de la ducha y de jugar con el agua. Aún le gusta y se pasa ratitos allí, pero no hay nada como una buena bañera para que un niño se pase los ratos bien entretenido.
En fín, que pensé que sería una buena idea comprar una de esas bañeritas de plástico, o algo semejante, en la que Gezu pudiera sentarse con un poco de agua y jugar. Desde el momento en que lo pensé hasta hoy han pasado muchas semanas y la he buscado con él por todas partes, pero no había encontrado nada apropiado; o eran demasiado pequeñas, o demasiado caras para el tiempo que le va a servir, o demasiado grandes para el espacio de nuestra ducha.
Hoy hemos salido a pasar el día fuera, a la playa, a caminar por el paseo de un pueblo de la costa brava, a comer una buena pizza y a chafardear unas cuantas tiendas. En una de esas tiendas de souvenirs he encontrado una piscinita hinchable de esas para bebés... pero por el tamaño he pensado que bien le podía servir a él para un ratito fresquito en casa y la he comprado. En cuanto nos hemos subido en el coche para volver a casa nos ha recordado que teníamos una bañerita y que quería bañarse en ella cuando llegaramos. Pues no os podeis imaginar la ilusión que le ha hecho. Mientras la llenaba, no me dejaba casi abrir el grifo, encima mío, quería ver cómo se llenaba y meterse cuanto antes y mientras el agua caía no he esperado más, lo he cogido en brazos y lo he soltado dentro del agua. Ale, ahí le he dejado con un montón de patos de goma y de patos que hacen "cuac!" en contacto con el agua y el tiempo ha pasado. Tan relajados estábamos todos, nosotros viendo una peli y él chapoteando y hablando solo, que cuando nos hemos dado cuenta se había pasado más de 2 horas en el agua... ejem... mi hijo parecía la vieja de "Los otros" cuando lo he sacado, y aún se hubiera quedado más rato el "pescaíto".
Total, que está encantado con su bañerita y seguro que mañana ¡quiere darse otro homenaje acuático!

martes, 27 de julio de 2010

Hace días que no sé qué escribir (para variar) pero aquí me encuentro delante del ordenador con mi niño enganchado a mí, y tengo que decir que mi hijo es el niño más gracioso del mundo. Será que me lo parece a mí, seguramente, pero es que hay veces, como ahora, en las que no puedo parar de reír al escucharlo. Es divertidísimo, le encantan las bromas y tiene una risa que se contagia y me enamora!

Es que mira que es bonito el tío!


Por otro lado, ya le hemos matriculado en el cole y está muy ilusionado con empezar. Ha estado preguntándonos cuántas mañanas faltaban para ir al cole... pero ahora esto ha pasado a un segundo plano. Ahora la pregunta es cuántas mañanas faltan para ir a la playa de Mallorca... Y quedan muy poquitas!