sábado, 16 de octubre de 2010

La pérdida

-G: "¿Tú me quieres?"
-Y: "Claro que te quiero, muchísimo"
-G: "¿Hasta dónde?"
-Y: "Hasta el infinito"
-G: "Yo te quero hasta fuera de la bola que estamos... ¿eso es más que infinito?"
-Y: "NO"

A veces echo de menos las conversaciones con mi hijo... tiene días mejores, en los que me explica, me da nuevos datos o me pregunta, que yo acojo con mucha felicidad. Necesito que él se comunique conmigo pero no es algo que yo pueda controlar... sólo puedo desearlo, esperar y permitir el espacio que mi hijo necesita para que lo haga cuando le apetezca. Pero cuando lo hace siento un gran alivio.
También tiene días malos en los que no para de quejarse, de enfadarse, de ser negativo... y esos días, ¡ay esos días!

He escrito esta entrada en varios días y en estos días han ocurrido cosas. Me encanta que él hable y se comunique, como ya he escrito antes, pero qué difícil se hace cuando las preguntas son realmente elaboradas, cuando son fruto de un profundo dolor, cuando reflejan la imposibilidad para él de entender ciertas cosas...

El abandono es un tema que tarde o temprano llega, se preguntan... sea cual sea la historia de nuestros hijos han pasado por un abandono, de sus padres biológicos, de un familiar... pero el abandono existe, eso es así. Y en estos días he podido descubrir que mi hijo también lo siente, también se pregunta por qué fue él, por qué él y no otro... y es tan complicado responder...

Estoy leyendo por fín el conocido libro "El niño adoptado. Comprender la herida primaria" y aunque podemos estar de acuerdo o no con la teoría de la autora y sus investigaciones, o de acuerdo en partes sí y en partes no, hay muchos pasajes dignos de ser leídos y reflexionados, y este es uno de ellos:

"La pérdida de una persona querida es una de las experiencias más intensamente dolorosas que cualquier ser humano pueda soportar. Y no sólo es penosa de experimentar sino que también es doloroso presenciarla, aunque sólo sea por lo impotentes que nos sentimos para prestar ayuda. Para la persona en duelo nada puede ser realmente reconfortante si no es el retorno de la persona perdida; pretender que lo que podemos aportar puede ser satisfactorio es casi un insulto... En general hay una tendencia a subestimar la intensidad de la angustia y la incapacidad en que nos sume generalmente una pérdida, y lo que tarda en desaparecer la aflicción y, a menudo, la incapacidad. Muy al contrario, hay una tendencia a suponer que una persona sana y normal puede y debe superar un duelo, no sólo con rapidez sino también de manera total"- John Bowlby.

4 comentarios:

Xiao dijo...

Y ahí empieza nuestro papel de madres terapeúticas.... sólo podemos estra ahí, para ayudar y apoyar si se nos pide....
Un papelón de los difíciles..... sólo nosotras lo sabemos; nosotras y ellos....
Una entrada preciosa Lyd.

Anónimo dijo...

Que bien te entiendo Lyd.
En realidad tú tambien tienes un duelo que elaborar, y es muy importante que lo hagas para poder ayudarle a él.

El se está abriendo a tí y eso es lo esencial. No se comunicará contigo cuando quiera, sino cuando pueda, y tu encontrarás recursos interiores para recoger ese dolor y ayudarle a elaborarlo.

No dudes en buscar ayuda si la necesitas, es muy intenso y por momentos muy duro para todos.

Gracias por compartirlo y darle luz a algo tan real.

Un beso
Concha

Sandra dijo...

Que verdad más grande, sienten el abandono, sea cual sea su historia, y que duro es verlo, pero necesario trabajarlo para abanzar.
Gracias por compartir un trocito de tu historia porque enriquece la visión y el conocimiento sobre la adopción, que claro que es precioso, mágico, pero no debemos edulcorarlo.

Un beso guapa.

Vicky dijo...

Ay Lyd! que entradas más chulas, son una delicia leerlas, me han encantado, he pasado un buen rato y me he reído también. Qué accodón!