sábado, 20 de noviembre de 2010

¡Qué educadito!

Mi hijo a menudo me deja alucinada. Tiene un comportamiento ante los adultos que me deja fuera de juego y tengo que sonreir cuanto menos, pero a veces es que me parto de risa. Hace unos minutos, mientras hablaba con mi cuñada, le contaba lo que estaba haciendo, cómo le iba el cole...en fín, todas esas cosas que ella le preguntaba; y cuando la conversación estaba terminando (cualquier adulto sabe cuándo es el momento de colgar) le pregunta por su marido (de ella), su tío (de él), con una naturalidad y una "madurez" alucinantes. Le pregunta dónde está, qué hace y le dice que quiere hablar con él. Mantiene una conversación del mismo estilo con su tío y se despide con un montón de besos a los dos (cuando tiene un buen día, o un buen rato, es muy cariñoso).
Pero eso no es todo, cuando entra o sale de una tienda siempre saluda, hola y adiós; cuando le dan algo, rara vez se le olvida dar las gracias; no sé, así explicado quizás no parezca nada muy fuera de lo normal pero a mí me deja con la boca abierta, porque un niño de 4 o 5 años no suele comportarse así, no pregunta por los maridos, no da las gracias por todo o no saluda al entrar o salir o cruzarse con un vecino por la escalera... y si no le contestan se indigna, como a cualquiera nos pasaría.
Es un niño abierto, cariñoso, confiado, y eso dice mucho de él y de su vida hasta llegar a nosotros. Creo que ha sido un niño feliz, aunque a veces me explica cosas que es triste que cualquier niño viva, pero habla de su entorno anterior, de su familia biológica, de manera positiva.
Ahora mientras juega a mi alrededor me hace parar de escribir un momento para decirme no sé qué, pero ha puesto una carita que he tenido que engancharlo y darle un achuchón de esos que dejan sin respiración y hasta se me ha saltado la lagrimilla. Entonces, me ha mirado y me ha preguntado qué me pasaba y le he explicadso que se me saltan las lágrimas de felicidad, porque le quiero mucho, mucho, mucho. Unos segundos más tarde me mira, me da un beso muy tierno y me dice casi al oído "Te quiero mama"... entonces le miro y tiene dos churretes de babas, que él se ha puesto, claro, bajo los ojos... y nos hemos partido de risa los dos.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Herman@s

Llevo muchos días sin escribir y es que así, a grandes rasgos, poco hay que contar... Los días pasan, unos son mejores y otros peores pero no siento que haya algo especial que resaltar. En estos días sabemos que deberíamos decidir si seguir con la adopción nacional , que había sido parada tras la asignación de nuestro hijo. Lo hemos pensado y repensado y creemos que, posiblemente, lo mejor para todos sea dejarlo correr de momento.
A mí, personalmente, me gustaría que mi hijo tuviera un hermano o hermana (él prefiere una hermanita). Yo tengo 2 hermanas y 1 hermano y siempre pensé que los hijos únicos me daban un poco de...¿pena? Así que el día que decidí tener un hijo decidí a la misma vez tener al menos dos. Al comenzar los trámites de adopción todo cuadraba, escogimos abrir doble vía, nacional e internacional, y así, quizás, retomar la que quedara parada un año tras la primera asignación. Pero ahora las cosas se ven muy diferentes. Tenemos pensados ciertos cambios a un plazo relativamente corto, cambio de domicilio, acabar la carrera y encontrar trabajo... y los tiempos no cuadran. Creo que lo ideal sería que nuestro segundo hijo/a llegara cuando todo eso estuviese resuelto, pero entonces seremos más mayores de lo que nos gustaría para un segundo hijo...
Por otro lado también creo que mi hijo necesita más tiempo aunque me dice muy pero que muy a menudo que quiere una hermanita, que él la cuidará y que la cogerá en brazos para que a mí no me duela la espalda... ;-)
En fín, estas han sido mis reflexiones en estos últimos días y he llegado a una conclusión que se puede resumir en una frase que leí una vez y que me pareció tremendamente acertada:

"Quien mucho tarda en decidir, en realidad decide que todo quede como está"... al menos de momento.