viernes, 17 de diciembre de 2010

Primera celebración: La foto.

Hoy, día 17 de diciembre de 2010, podemos comenzar a celebrar. Hoy hace exactamente 1 año que vimos la foto de Gezu por primera vez. Ahora mismo la estoy mirando y puedo recordar con absoluta claridad lo que pensé, lo que sentí. Primero recibí una llamada, la de Antonio. Le habían llamado a él desde la ECAI. No le creía cuando me decía que teníamos asignación. No me lo podía creer; la verdad es que no podemos quejarnos de largas esperas, tenemos la nuestra pero todo fue mucho más rápido de lo esperado y no lo terminaba de asimilar. Estaba en la Universidad, haciendo un trabajo en la biblioteca, con un compañero... así que mi compañero y yo la vimos a la vez. Lógicamente no pude reaccionar con naturalidad. Mientras Antonio hablaba yo esperaba paciente a que me dijera que era una broma; él estaba de viaje de trabajo, tuvimos la mala suerte de que no nos pillara juntos. Cuando finalmente decidí que no me estaba gastando una broma... no sé, nada. Alucinaba. Me dijo que en la ECAI le habían dicho que en una semana podíamos ir a por la foto... y yo le dije "Quéeeeeeeeeeeeeee? Que te la envíe ahora por correo, ¿no?" Menos mal que la mamá pensó porque o en la ECAI estaban en la parra o yo soy una loca impaciente, pero me pareció que no se podía dar esa noticia así, a palo seco. En fín, la foto llegó. La ECAI la envió a Antonio y él a mí. Voy a pasar por encima los minutos que tardó la foto en llegar a mi buzón, mientras intentaba hacer como que nada pasaba y seguía con mis quehaceres estudiantiles.
La foto llegó, y la miré en medio de una biblioteca llena de gente. No fue amor a primera vista, claro que no, era una foto, pero sentí una gran emoción y, ahora, con un año de distancia me doy cuenta de que también un bloqueo importante. Fue como una relajación súbita; una etapa había terminado, en ese preciso momento, en décimas de segundo habían terminado un compendio de tiempo cronológico y de espera, de incertidumbre, de miedo. Claro que comenzó otra etapa de tiempo, de espera, de incertidumbre y de más miedo. La miré y la remiré... pero tenía trabajo. Esperé a llegar a casa para mirarla más y remirarla aún más. Aparecía rapadito, serio, derecho delante de una cámara de fotos ¿qué pensaría en ese momento? ¿qué le dirían? En la camiseta aparecía un patito tenista y ponía Cuenca. Unos pantalones beige y unas bambas azules, grandes, a juego con la camiseta. Miraba a la cámara fíjamente con esos ojos negros tan grandes y esos mofletes tan comestibles.
Era como mi primera ecografía pero mi futuro hijo ya tenía rostro (y manitas y pies y orejas... y ombligo).

sábado, 4 de diciembre de 2010

Este año es especial

Pues sí, la Navidad llega... Soy y he sido un poco "rebelde" o crítica con la Navidad durante muchos años. Quiero decir que me repatea todo el rollo consumista que se mueve alrededor de estas fechas y he intentado por todos los medios entrar lo menos posible. Ningún año hemos adornado la casa desde que vivimos en pareja, no hemos hecho gastos extraordinarios, quizás nos hemos regalado algo que necesitábamos, hemos hecho las correspondientes comidas familiares... y poco más.
Pero este año es distinto. Este año va a ser especial y ya empiezo a darme cuenta. Cuando estábamos solos decidimos no explicar a nuestro hijo toda la historia de Papá Noel y los Reyes Magos, no explicarle una mentira, que al fin y al cabo es lo que es... Pero las cosas no siempre se dan como uno ha planeado y de pronto nos hemos visto hablándole de Papá Noel y de la Navidad mientras él alucina y escribe poco a poco su carta... al principio no sabía qué pedir y decidió que no quería nada en concreto y que le pediría a Papá Noel que le trajera unas sorpresas... qué tierno mi niño. Pero creo que se lo ha pensado mejor y ahora sí vamos escribiendo una lista.
De momento ya le hemos comprado a Gezu uno de esos cartoncitos con las chocolatinas que se van comiendo una por día hasta el día 24 de diciembre (ese que yo nunca tuve porque no creo ni que existiera cuando yo era niña).
Si pienso detenidamente, a pesar de no haber querido entrar en todo el rollo consumista navideño de forma total, sí que tenía, y tengo, buenos recuerdos de la Navidad. Lo cierto es que yo recuerdo mi infancia navideña con cariño, eran fechas especiales. Recuerdo cuando nos levantábamos por la mañana y veíamos los regalos en el comedor, recuerdo cómo montábamos el árbol, cómo nos reuníamos en familia. Y ahora miro a mi hijo y pienso... ¿voy a quitarle yo esa ilusión?¿voy a decidir que él no puede disfrutar de esa parte de su niñez de la que yo disfruté? Pues no. Quiero compartirla con él así que quizás tengamos que hacer un trabajo de recuperación de las costumbres navideñas y vivirlas a tope con nuestro niño, porque estoy segura de que lo vamos a disfrutar los tres, y os aseguro, aunque suene a tópico, que no hay nada comparable a la mirada ilusionada de un niño (sobretodo si es tu hijo), a la sonrisa llevada al extremo por una profunda felicidad que sólo cuesta una frase en la tele. Hace diez minutos Gezu ha entrado en mi habitación para decirme que en la tele ya empieza la Nadidad y teníais que haberle visto la cara...
Así que nada, Navidad Navidad dulce Navidad...

PD: acaba de terminar la peli y Gezu me dice que hay que comprar un árbol y adornarlo... maldita tele! jajaja!