viernes, 21 de enero de 2011

Fin de curso!!!

Por fín se acabaron los exámenes, trabajos y la madre que los p...!!! (perdón). Después de otros trabajos que tenía que entregar, el lunes entregué el proyecto final de carrera 1 (falta el 2) y ayer hice el exámen que tenía pendiente. Así que hoy me he levantado, he mirado la tele 20 minutos, me he puesto un poco guapa (ya tenía ganas de no estar todo el día en chandal y despeinada como una loca científica, jeje) y he salido a comprar y a ver el sol. Esta tarde pienso pasear con mi hijo y mañana puede que me lo lleve a patinar sobre hielo, que tenemos un montón de ganas.
Hace unos cuantos días que no escribo, y no he explicado mucho de las Navidades, pero ya están pasadas y no me apetece mucho, la verdad. Han sido maravillosas y las hemos vivido de una manera diferente al resto de Navidades que llevamos vividas como pareja. He pasado más tiempo con mi hijo, le he dedicado más tiempo y he notado en ese tiempo cómo nuestra relación ha sido mejor, más cercana. Después ha llegado el tiempo de ponerme a estudiar y todo se ha desmoronado, y es que es obvio que él me necesita cerca, necesita que juegue con él, que le dedique tiempo, pero es un tiempo del que no dispongo tanto como quisiera, sobretodo en época de exámenes. Cuando termine la carrera y encuentre trabajo (crucemos los dedos) seguramente tampoco pueda dedicárselo pero el tiempo que tenga sea posiblemente de más calidad, o eso espero. Lo malo de la vida estudiantil es que en épocas de mucho trabajo, exámenes, etc., me cambia bastante el humor o mi nivel de nervios aumenta considerablemente (cosa que no sabía hasta ahora; incluso he adelgazado dos quilos sin dejar de comer donuts, pizzas y todo lo que me venía en gana). Se me ha hecho muy complicado estudiar los ratos que Gezu estaba en casa, prácticamente imposible. La única manera de poder estudiar era dejarlo imnotizado delante de la tele (cosa que odio) y por supuesto mi conciencia no me permitía hacerlo a diario.
Así que le "obligaba" a jugar en su habitación, a no hacer ruido, a que no viniera cada 5 minutos a contarme lo que estaba haciendo, cosa que él hacía sin parar. Y yo, de los nervios, acababa echándole de mi lado, enfadándome y diciéndole que no quería que viniera a explicarme nada... imaginaos... Así que ahora intentaré relajarme y dedicarle más tiempo, como ya he dicho, y espero recuperar eso que me pareció reconocer durante las Navidades. Ahora no tengo tiempo de escribir más, pero en la próxima entrada intentaré explicar eso que a veces me parece tener pero que otras veces me parece un espejismo.

domingo, 2 de enero de 2011

CINCO

Hoy Gezu cumple
añazos!


Esta mañana me ha dicho que estaba igual... que no estaba más grande! jajaja! Me partía de risa, pensaba que iba a verse más grande de golpe y le he tenido que explicar que eso no es así, que crece despacito pero crece y ya es mucho más grande que hace unas semanas.
Hoy martes día 4 de enero nuestro hijo cumple 5 añazos, y digo bien, añazos porque es muy grande, hasta coge a algunos niños de su clase en brazos (a los más pequeñitos que son la mitad que él). Pero claro, teniendo en cuenta como come (entre otras cosas) no me extraña... cuando tenga 15 años nos arruina seguro.
El pasado domingo celebramos este gran día con toda la familia (casi toda :-( ). Hicimos una fiesta en casa, jugamos con globos, bebimos fanta, comimos bocadillos y pastel. Fue muy especial sobretodo el momento de soplar las velas. Lo hizo rápido, mientras yo le empujaba por detrás y él se acercaba a la mesa, tímido. Sonrió... y yo intenté ponerme en su piel, intenté sentir lo que él sentía y pensar lo que él pensaba, pero no pude, lógicamente. Tanta gente pendiente de él, tanto tiempo esperando (él) a soplar esas velas, a experimentar la PRIMERA CELEBRACIÓN DE CUMPLEAÑOS DE SU VIDA. Fue muy emocionante.
La fiesta pasó y nos quedamos solos. Entonces pudimos conversar con él y darnos cuenta del subidón que tenía. Estaba eufórico, contento como jamás lo habíamos visto y Antonio y yo nos miramos asombrados y sonriendo cuando le escuchamos decir "... qué día más feliz..." ¿Qué puede haber más satisfactorio para nosotros? Nada. Realmente se le veía feliz, emocionado con todos sus regalos... a la hora de dormir creíamos que no le podríamos quitar la equipación de la selección de Catalunya con su nombre detrás... No dejaba de saltar y correr, saltaba sobre la cama en la que nosotros estábamos tumbados y nos decía "Mira mama como frenan las bambas!" Pero no se puede explicar, era para verlo... teníamos que reirnos a carcajadas...

¡¡¡ FELICIDADES GEZU !!!