viernes, 25 de febrero de 2011

¿Reencarnación?

Gezu debe darle muchas vueltas al tema de la muerte. Hace unos días me dice que si la gente después de morirse nacía otra vez (toma el budista!). Yo le contesté que no lo sabía pero que hay muchas personas que creen que sí, que vuelven a nacer...

Hoy mientras yo miraba la tele se sienta a mi lado y me dice sin venir a cuento:

- G: "Cuando yo me muera volveré a meterme dentro de tu churro (mi churro ya podeis imaginar lo que es) y saldré otra vez... (es su manera de decir que nacerá de mí? yo creo que sí).
- Y: "¿Sí? ah! puede ser...
- G: "Y seré blanco como tú y seré liso (tendré el pelo liso) como tú".
- Y: "A lo mejor soy yo marrón!"
(Y él a lo suyo)
- G: Y tendré las piernas blancas y todo blanco como tú. Y estaré dentro de tu churro y tú dentro del churro de tu mama M. y estaremos los dos juntos de bebés.

Permitidme la expresión...Tócatelos!
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Y otra perla:
- G: "Mama, cuando me vine aquí mis hermanos me dijeron que iba a comer muchas cosas y me iba a hacer más grande que ellos que sólo comían injera y sana (col). Ahora seguro que soy más fuerte que ellos aunque sean más grandes que yo.

Estas cosas me provocan una sonrisa y una gran satisfacción pero a la vez me hacen saltar las lágrimas...

jueves, 10 de febrero de 2011

Preguntas ¿"existenciales"?

Hace un par de días Gezu tuvo uno de esos días en los que se hace preguntas o presenta cuestiones "existenciales". Es curioso, en el cole ya me han dicho que es un niño que se nota que es más "adulto" que los demás (de hecho debe serlo de edad cronológica pero imagino también que las vivencias le hacen serlo), que hace preguntas que a los demás ni se les pasan por la cabeza y que intentan contestárselas en la medida de lo posible. Hace unos 3 o 4 días me dice mientras cenábamos unas patatas hervidas:

- G: "¿De dónde sale la comida?".
- Y: "Pues depende... por ejemplo, las patatas salen de la tierra."
- G: "¿Cómo?"
- Y: "Pues, se pone una semilla y con ayuda de la tierra y del agua crece la patata."
- G: "¿Y de dónde sale la semilla?"
- Y: "De otra patata."
- G: "Ah............."

Ya os adelanto que no se quedó muy convencido pero menos mal que no siguió preguntando. En resumen la pregunta que se hacía era: ¿Qué fue antes el huevo o la gallina? ¿Alguien puede responder?

Cuando se fue a la cama todo transcurrió con normalidad. Suele dormirse solito y rápido, pero esta vez me llamó al rato. Tenía los ojos vidriosos y me dijo que él no se quería morir. En ese momento es difícil encontrar una respuesta o un consuelo que le sirva porque no lo hay. Se morirá y yo me moriré y todos los haremos, pero creo que para él esta cuestión va más allá. No creo que entienda exactamente lo que es la muerte o pueda imaginarlo, a cualquier adulto le cuesta hacerlo, pero creo que es una cuestión que él vive como algo que se le escapa, algo que no controla, algo que le llevará lejos de todo lo que conoce ahora (salvando las distancias, algo parecido a lo que ya ha vivido). Le dije que no se preocupara de eso, que él era muy joven y no tenía que pensar en eso. Ahora mismo no recuerdo las palabras exactas de la conversación pero me pareció que no le servía de mucho mi respuesta y pensé que en ese momento debía tranquilizarle, que tendría tiempo de entender y asumir la muerte; así que le dije que no se iba a morir, que las personas mayores estaban muy cansadas y algunas se querían ir a descansar pero que si él no se quería morir pues no lo haría. Me preguntó por mí, dijo que yo era más mayor, y le dije que yo también era joven (jóvena, como me dijo él) y que tampoco pensaba morirme. Y palabras textuales "¿Para qué crees que me hecho cremitas en la cara? Pues para tener la piel siempre suave y no hacerme vieja". Esto le hizo sacar una sonrisa entre las pequeñas lágrimas que corrían por sus ojos y me dió la sensación de que se quedaba más tranquilo. Sé que es necesario hacerle comprender que eso no lo podrá evitar, que eso es así y tiene que aprenderlo pero no creí que fuera el mejor momento porque lo que él necesitaba era seguridad.
Esa noche le costó dormirse, le conozco y sé que le dió mil vueltas a la cabeza antes de hacerlo.
Y yo me pregunto ahora ¿es normal que un niño de 5 o 6 años se haga esas preguntas? ¿que plantee esas cuestiones y le preocupen tanto sin haber vivido de cerca la experiencia de la muerte? Bueno, sin haber vivido de cerca esta experiencia aquí, pero me faltan tantas piezas de su puzzle...

jueves, 3 de febrero de 2011

Vínculo

El comportamiento de mi hijo sufre altos y bajos según el día. Suele tener estados de ánimo bien distintos. Aunque por lo general suele enfadarse a menudo tiene días (o ratos) cariñosos, cercanos y en los que desborda felicidad. Los enfados, aunque frecuentes, no son excesivamente "molestos", quiero decir, que es un niño con carácter, gruñón y que acepta no de muy buen gusto las cosas que le van en contra, pero no coge pataletas, ni llora, ni grita. Por otro lado, está feliz y desenvuelto con sus amigos en el cole, con sus primos, con sus tíos... pero a veces pienso que si lo dejara con cualquiera de ellos no sufriría excesivamente. Es un poco fuerte decir esto y mi sentido común me dice que estoy equivocada, pero cuando lo observo, cuando veo su comportamiento me parece que está contento en cualquier sitio y le cuesta volver a "su vida" conmigo que le pongo límites, le regaño o le controlo. Es obvio que soy su madre y ese es mi papel, los demás no tienen que ordenar su vida a todas horas, sólo tienen que jugar, dejarle ver la tele o darle un caramelo. Puedo parecer una madre posesiva o celosa... pero lo que creo que ocurre en realidad es que ese vínculo aún no se ha formado. Yo lo sé y él también, a su manera. No se ha formado de él hacia mí, ni de mí hacia él y es un camino que hemos de recorrer juntos. Es muy complicado explicar exactamente lo que quiero explicar. Necesito que me busque cuando se hace daño, que me eche de menos cuando no estoy y que sepa que soy SU MADRE. Vuelvo a repetir que todo esto no es más que el producto de ese camino que no hemos recorrido juntos, esa vida que no vivió conmigo le hizo alejarse de mí cuando aún no nos conocíamos. Sé que es cuestión de tiempo y, mientrastanto, me suena a música celestial el sonido de sus besos y el "Mama, te quiero" que me dedica cada noche.
Sin embargo, la semana pasada supe algo que me hizo reflexionar, una vez más, sobre todo esto. Hace un par de semanas tenía que acudir a un exámen (en el que por cierto saqué un 7!) y fue a recogerlo al cole una de sus tías. Todo fue bien, imagino, tampoco pregunté porque suele estar bastante a gusto con la familia y no me echa nada de menos ;-), pero unos días después ella me explicó cómo al entrar por una calle hacia el colegio de mis sobrinos de pronto se paró y tiró de su mano... dijo "no" como si no quisiera entrar... Ella le tranquilizó y le explicó que no pasaba nada, que iba a estar con ella todo el rato y que se pondrían a esperar donde él quisiera, que no iba a ir a ningún sitio que no le gustara. En seguida cedió y entró tranquilo... según ella, fue como un flash, algo reflejo y momentáneo pero después estuvo relajado. Antonio, que conoce ese lugar, me dijo que se parece bastante al patio de la casa de acogida.
Me sorprendió esa reacción de él, que se muestra siempre tan confiado, que no suele expresar ningún tipo de miedo y que responde con un aire de obviedad y seguridad cualquier cuestión que le presento sobre el hecho de que estará siempre con nosotros. Con nosotros jamás ha tenido un comportamiento como ese y estoy segura de que si hubiera ido de mi mano no hubiera dudado. Por eso, siento que voy obteniendo pistas sobre cómo se siente él cuando yo no estoy. Yo no quiero que eso le ocurra jamás, que sienta cierto miedo o dude , vaya de mi mano o de la mano de cualquier familiar, pero está claro que el primer paso es que no dude jamás de su padre y de su madre... el resto vendrá después.