jueves, 24 de marzo de 2011

Otra conversación

Aunque al principio era un poco reticente a explicar cosas particulares de mi hijo en el blog (no le gusta nada que cuente cosas a los demás y yo lucho contra eso y a favor de la normalización de toda su vida... a veces me parece que todo es un secreto familiar para él, pero cualquier cosa, eh? nada muy personal), ahora lo hago. De estas conversaciones aprendo un montón y conozco a mi hijo más y mejor.
Conversación de hace un par de días o tres, por la mañana, mientras nos vestimos para ir al cole:

- G: "Mama, cuando yo sea grande iré a Etiopía y llevaré zapatos a mis hermanos".
- Y: "Ah, muy bien ¿no tienen zapatos?"
- G: "No, cuando se rompen ya no tenemos más y vamos descalzos, pero no pasa nada..."
- Y: "Tú también ibas descalzo?"
- G: "Claro... hay hierva, no pasa nada..."
- Y: "Claro, aquí no podemos ir descalzos porque el suelo es muy duro y nos hacemos daño pero como allí estaba blandito..."
Se queda pensando:
- G: "Mama... allí éramos pobres..."
Jamás había escuchado esas palabras de su boca, ni nada parecido.
- Y: "..." - no me da tiempo a contestar y rectifica.
- G: "No no no, no eramos pobres..." - y me mete un rollo impresionante que no comprendo, y creo que él tampoco.

Se va a la habitación y vuelve:
- G: "Mama, P. ( un compañero del cole) dice que es más fuerte que yo pero no es más fuerte que yo".
- Y: "Claro que no hombre ¿cómo va a ser más fuerte que tú si tú eres más grande?"
- G: "Si me lo dice otra vez nos vamos a pegar para que vea que yo soy más fuerte".

Ahora toca la charla de la mami en la que le explico que eso no es ser más fuerte, que hay que ser más listo no más fuerte y que no le haga caso, que todos saben que él es fuerte pero no tiene que pegar a nadie. Que a nadie le gusta ver a otros pegarse (él me dice que no, que a él no le gusta) y que nosotros en casa no lo hacemos.

-G: "A mí A. (su madre bio) me enseñó eso..."
-Y: "¿A tí A. te enseñó a pegar a otros niños?".
-G: "No, pero como ella pegaba pues yo lo aprendí..."
-Y: "Vaya... quizás a ella le enseñaron eso y no le enseñaron otra cosa y por eso ella lo aprendió también. Pero nosotros te estamos enseñando otras cosas... Si algún día vas allí tú podrás enseñarle un montón de cosas a ella..."

No sé si soy muy susceptible pero a veces me deja de piedra...

Una tarde desesperante

A veces mi hijo me desespera... Aquí estoy, intentando estudiar y no hay manera. No quiero que vea la tele o juegue con el ordenador todos los días, pero es imposible hacerlo de otra manera si yo quiero estudiar... Cuando lo siento delante de una pantalla, el mundo se para a su alrededor y yo me siento "libre", quiero decir para trabajar. Pero hoy he decidido que no, que ya lleva dos tardes enteras con tele y dibujos y hoy toca jugar a otras cosas, pero yo tengo trabajo que hacer. Bien, pues lleva hora y media así: empieza a escribir en una cartilla que le compré y viene cada dos letras a enseñármelas; termina, saca un juguete que le compré hace tres días y me dice que no sabe jugar solo a eso; se aburre, no hace nada, y entonces se pega a mí como una lapa, tocándome la pierna mientras yo intento concentrarme en lo mío... ahora saca un puzzle y se pone al lado de mi mesa, en medio metro cuadrado (no exagero) y coloca el puzzle encima de los cables del ordenador... no hay sitio para más!!! Y a mí me va a dar algo!!! Le explico, ya nerviosa, claro, y "lo entiende". Se ha colocado detrás de mi silla, a 20 cm de mí... hoy ya no estudio más... mañana tele, qué remedio!

jueves, 17 de marzo de 2011

"Muy despacito"


No soy muy de chirigotas pero esta me ha llegado al corazón...


lunes, 14 de marzo de 2011

1 año

Hoy, día 14 de marzo de 2011, hace justo 1 año que tocamos a nuestro hijo por primera vez. Es un día especial, para celebrar, para recordar. Aquel día nos despertamos en Addis Abeba y comenzamos un precioso día lleno de emociones comenzando por ese deseado encuentro. Cuando Gezu apareció por la puerta del hall del hotel vi a un niño muy pequeño (más de lo que me había precido en las fotos) y era mi hijo... qué más puedo decir. Vi al niño más precioso del mundo.
Esta semana, casualmente, se encuentra en Barcelona la familia con la que viajamos a Etiopía y con la que vivimos aquellos maravillosos días, así que qué mejor motivo para ir a comer una injera, celebrarlo y que los peques se encuentren después de 1 año... estoy deseando verlos juntos!!!
¿Qué sentirán?

sábado, 12 de marzo de 2011

Su primera maratón

No!!!! Gezu no ha corrido una maratón pero ha entrado por la meta de la mano de su padre... El pasado domingo día 6 de marzo Antonio corrió por segunda vez la maratón de Barcelona. No hizo su mejor marca pero, teniendo en cuenta que pasa por una lesión de rodilla y que no ha podido entrenar al 100% en los últimos días e incluso semanas, ya se puede dar por satisfecho, aunque si él no mejora su marca no se siente contento aunque haya corrido a la pata coja.
Mientras él corría nosotros andábamos de metro en metro para verlo pasar por varios lugares a lo ancho y largo de la ciudad. Agotador también, eh? ;-)
La intención era que, como suelen hacer muchos papás con sus niños, Gezu se incorporara a pocos metros de la meta y entrara de la mano de su papi. Él sabe que después dan bebidas y fruta a los corredores y que si entraba por la meta algo pillaría (como ya ha ocurrido en otras carreras). Gezu estaba dispuesto a entrar pero cuando llegamos al lugar de la meta, en la Avda. de la Reina Mª Cristina, con tanta gente y tanto jaleo debió entrarle pánico escénico y me dijo que no quería entrar... intenté convencerle pero no hubo manera así que le dije que no pasaba nada, que si no quería entrar no tenía que hacerlo. Sin embargo, cuando vio a un niño detrás de otro entrar por la meta de la mano de sus padres cambió de idea y me dijo que sí quería entrar. Así es como Gezu cruzó la meta de su primera maratón y recibió su primera medalla maratoniana (que la chica le colgó a él en vez de colgársela al auténcito héroe... 42195 metros no son cualquier cosa).

Obsérvese el Chupa Chups en la boca... menudo atleta!

sábado, 5 de marzo de 2011

Orígenes y familia biológica I

Hace tiempo que pienso en el tema al que hace referencia el título de esta entrada, pero es muy difícil explicar, plasmar en letras tantas sensaciones mezcladas, tantas dudas, tantos miedos...
Lo cierto es que pienso en ello desde el primer momento en que nuestra familia creció pero posiblemente es un tema que va creciendo y ocupándome más espacio cada día.
Comenzaré contestanto a un comentario que tú, Xiao, hiciste en mi útlima entrada: "Lo de los hermanos debe ser muy fuerte.... separarse de todo y todos.... no me extraña que se te salten las lágrimas." Pues sí, es fuerte. Pienso en ellos a menudo. Él me habla a menudo y yo me pregunto dónde estarán, cómo vivirán su aunsencia, cómo se habrán relacionado con él, durante cuánto tiempo y en qué condiciones; me pregunto si algún otro hermano habrá sido dado en adopción después de él y, si no es así, qué futuro tienen... espero que la separación de mi hijo de sus vidas les haya servido para poder seguir adelante, para poder plantearse un futuro en su país porque, aunque adoro a mi hijo (ni que decir tiene) y le doy gracias al destino o a lo que sea por haberlo colocado en mi camino, lo ideal hubiese sido que jamás hubiese tenido que separarse de ellos. Ahora siento que ellos también son parte de mi familia.
Inevitablemente esta reflexión me lleva a otra mucho más importante para mí y por lo tanto más profunda y dolorosa y es ¿cómo vive él la ausencia de sus hermanos? ¿qué le queda de su relación con ellos? Sé que un montón de recuerdos, de buenos recuerdos que poco a poco va olvidando y me da tanta pena... Ojalá pudiéramos mantener esos recuerdos vivos en él sin que le causaran daño alguno pero tampoco lo sé así que he de dejarle evolucionar de forma natural, dejándole olvidar si él lo decide así o dejándole hablar y hablar si es lo que necesita... De todas maneras no creo que vaya a olvidarles nunca, lo que sí olvida son algunas situaciones concretas, anécdotas, rutinas... Otras las recuerda aún y las explica o interpreta a su manera.
Hoy, mientras paseábamos me explica que jugaba con A. (una de sus hermanas) que era más pequeña que él y no le pegaba... bueno, sí le pegaba pero no le hacía daño porque era pequeñita. Yo le he preguntado si él le pegaba a ella y por supuesto me ha contestado que no. En ese momento, mientras él compartía conmigo esos recuerdos que tiene, me han asaltado una mezcla de sentimientos: alegría, satisfacción, ternura, tristeza, rabia...