sábado, 31 de marzo de 2012

De colonias

Esta semana Gezu se fue a sus primeras colonias. Cuando supe que se iban de colonias pensé "Guau! se lo va a pasar en grande!". Conforme el momento iba llegando empecé a sentir un gusanillo en el estómago pero seguía sintiendo esa enorme alegría de la experiencia que iba a vivir, de lo que iba a disfrutar, de lo que iba a aprender... y fui consciente de la prueba que iban a suponer esas dos noches fuera de casa.
Gezu es un niño que se adapta de una forma extraordinaria, casi pasmosa. Se adaptó a su nueva vida y a su nueva familia de una forma increíble, al colegio desde el primer día y a cualquier actividad que ha realizado. Sabía que lo iba a pasar muy bien y estaba muy feliz por él.
Sin embargo, sorprendentemente, un par de días antes de marcharse comenzó a estar excesivamente cariñoso con Antonio y conmigo. Se pasó el lunes y el martes dándonos besos y diciéndonos que nos quería. Nos reímos mucho con el tema, todo hay que decirlo, pero no bajé la guardia, era una prueba importante para él. La noche de antes le costó un poco dormirse e incluso me llamó una vez entre sueños para que fuese a la habitación y con los ojos cerrados respondió a mi "Qué quieres..." un "Que os quiero...". Imagino que, de alguna manera, él se sentía intranquilo.
Al día siguiente estaba emocionado, lo preparamos todo y justo antes de salir de casa me dijo algo que me sorprendió:

- G: "Mama ¿me apuntas en una papel tu número de teléfono?
- Y: "Sí claro, pero ¿por qué quieres mi teléfono?
- G: "Por nada..."
- Y: "Claro cariño, ahora te lo apunto."

Hasta entonces no había comentado nada en la escuela, porque él estaba feliz y tranquilo pero cuando llegué a la puerta del colegio hablé con su profesora y le comenté la situación, su situación y lo que había ocurrido en casa. Me dijo que no me preocupara, etc. Yo sabía que no iba a acordarse y que iba a estar de maravilla, lo conozco y sé que si lo está pasando bien él no se acuerda ni sufre, pero me pareció prudente comentarlo para que estuvieran atentas a su estado de ánimo.

En fin, ha sido como un fin de semana romántico y de relax que nosotros también hemos disfrutado así que todos contentos. Ayer, cuando fuimos a recogerlo al autocar, al verme su profesora me dijo que había esta perfecto, muy bien, encantado y que quería quedarse más días! Si ya lo sabía yo que "éste" no iba a acordarse de su madre sufridora, jajajajaja! Sin embargo, cuando lo cogimos y lo achuchamos estaba como raro... y le pregunté:

- Y: "¿Qué te pasa?"
- G: "Nada, que quiero irme a casa"
- Y: "¿Por qué?"
- G: "Porque quiero estar con mi familia..."

Qué os parece? Se hace difícil explicarle a una profesora que ha visto a mi hijo tan feliz y tan bien, que quizás sufre o que quizás haya habido momentos en los que nos haya echado de menos... imagino que como todos los niños, no lo sé, pero el mío es el mío y sólo yo puedo intuir qué le pasa por dentro...

Hoy llevamos toda la mañana jugando (no he hecho ni camas ni he recogido ni nada de nada, toda la mañana ha sido para nosotros) y aún lo tengo a mi lado mientras escribo esta entrada diciéndome "mama, te quiero...".


martes, 20 de marzo de 2012

2 años

Hoy ha hecho 2 años que pisamos Barcelona con Gezu en mis brazos. Hoy ha sido un día de celebración.

Gezahegn, te quiero.

Tu mama.

martes, 13 de marzo de 2012

La nieve

Hay un montón de cosas que nuestro hijo tiene que hacer en su vida por primera vez, algunas porque es pequeño y la vida le ofrecerá un montón de maravillas (y desastres) y otras porque su vida anterior no le permitió tener ciertas experiencias que probablemente un niño nacido en otro lugar ya habría tenido (o no). Una de esas cosas es ver la nieve, pisarla y jugar con ella. Prácticamente desde que llegó me ha estado pidiendo ir a la nieve. El año pasado le prometí que iríamos a los Pirineos y vería la nieve. Pero la temporada de nieve pasó y no cumplí mi palabra. Este año volví a prometérselo y esta vez no iba a ocurrir lo mismo.
He tenido que luchar con todo, sobretodo con el tiempo porque este año los esquiadores no han tenido buena temporada. Pero por fin Gezu estuvo en la nieve.
La idea era ir, verla, jugar, tirarnos en trineo pero al final tomó hasta una clase de snowboard! Como iba a decirle que no!