sábado, 29 de junio de 2013

Mis estrellas negras: Lucy.

"Tenemos un origen único. Somos todos africanos de origen, nacidos hace tres millones de años, y eso debería incitarnos a la fraternidad". Yves Coppens.

Hace ya unos meses que comencé a leer el libro "Mis estrellas negras" de Lilian Thuram. Lo cierto es que me cuesta bastante encontrar momentos de lectura pero cuando este libro me enganchó fue más o menos a partir de la mitad hacia adelante, quizás porque al seguir un orden cronológico en sus estrellas, conforme avanzaba sentía las historias y los personajes mucho más cerca, hasta el punto de identificarme con muchos de ellos de una forma casi total.
Este libro cuenta las vidas y las historias de personas negras que sufrieron y lucharon contra el racismo invencible que asolaba el mundo. Y sobretodo cuenta la historia de personas importantes para la humanidad (tanto o más que otras que todos y todas conocemos) que por su color de piel no han trascendido, no existen en los libros de historia ni en el imaginario colectivo de un mundo hecho a medida de los blancos.
Creo que Lilian ha querido homenajear a todas estas personas (y a muchas más aunque ni siquiera sean nombradas) y yo quiero hacer lo propio con estas mismas personas y con él, por escribir un libro que guardaré como un tesoro para mi, para quien quiera leerlo y, sobretodo, para mi hijo. Por eso voy a intentar plasmar las historias de estas estrellas, o algunas de ellas, en este blog semana tras semana, para que los que pasáis por aquí de vez en cuando las conozcáis.


La primera estrella a la que hace referencia Lillian es Lucy, sabéis quien es ¿no? Lucy es el nombre que se le dio al hallazgo del homínido más antiguo encontrado hasta entonces. El 24 de noviembre de 1974, un equipo de investigación, entre los que se encuentran Yves Coppens y Donald Johanson, encontró a Lucy en las colinas etíopes de Afar. Determinaron que este fósil tenía 3.180.000 años y lo celebraron con champán y poniendo en un magnetófono un casete de los Beatles cantando "Lucy in the sky with diamonds", de ahí su nombre.
Lucy mide 1,20m y pesa entre 20 y 25kg. La curva de su columna vertebral confirma que se mantiene en pie y es bípeda. Su laringe aún no ha bajado lo suficiente como para poder pronunciar discursos pero puede expresarse con el lenguaje de los monos o emitir gritos modulados para dar avisos a otros de su especie. Además se determina que es una "mujer" y además una "mujer negra". Para protegerse de la irradiación UV del sol del África tropical, su piel secretó una gran cantidad de melanina, un pigmento cuyo color es marrón oscuro. Es decir, no hay seres humanos blancos, ni amarillos, ni negros sino de un único color, el marrón, que va del más claro al más oscuro según la producción de melanina que determina la necesidad de mayor o menor protección a los rayos UV, según el lugar geográfico en el que el grupo humano se haya desarrollado. Lucy podía tener el cabello crespo y denso. En los países cálidos, el cabello sirve para retener el agua que transpira por la cabeza y para limitar la deshidratación. En los países fríos, los cabellos son más lisos y están más espaciados para que el agua circule.
Si nos metemos dentro del cuerpo humano y obviamos la apariencia externa es imposible determinar su origen. Cualquiera que sea su color tendrá siempre el mismo número de músculos, de huesos, los mismos órganos y será genéticamente parecido a los demás en un 99,9%. Desde la muerte de Lucy y tras parir media docena o incluso una docena de hijos sus genes se han ido transmitiendo de generación en generación y estos hijos de los hijos de Lucy vieron cómo su cráneo se desarrollaba y se convertían en sapiens. Abandonaron la sabana para aventurarse en selvas, cruzar mares, desiertos y montañas. Así los hijos de Lucy dieron a luz toda la Tierra hasta el hombre moderno, ese "emigrante africano".